Saltar al contenido

Necesitas Saber Por Qué Leerle a Tu Hijo Es Tremendamente Poderoso

Necesitas Saber Por Qué Leerle a Tu Hijo Es Tremendamente Poderoso

Piensa, por un segundo, con qué frecuencia te obsesionas con lo que pasa dentro del cuerpo de tu hijo:

Necesitas Saber Por Qué Leerle a Tu Hijo Es Tremendamente Poderoso

  • ¿Está tomando suficiente calcio?
  • ¿Está comiendo demasiada azúcar?
  • ¿Cuándo fue la última vez que bebió un vaso de agua?
  • ¿Tomó su vitamina hoy?
  • Ese Cheerio que se comió del piso del baño no le hará daño, ¿verdad?

(Por favor dime que no soy la única con niños comiendo Cheerios rancios en cada grieta de mi casa.)

Sabes lo importante que es pensar en las cosas que tu hijo pone en su cuerpo, pero ¿has pensado últimamente en su ingesta de palabras?

Leyéndole a tu hijo: Otro nutriente diario esencial

Leyéndole a tu hijo Otro nutriente diario esencial

Probablemente le estás leyendo a tu hijo todos los días sin darte cuenta. Ya sea que se trate de una pila de todos los libros de Elephant & Piggie o de unas pocas historias dulces antes de acostarse, el simple acto de leer probablemente ha llegado a sus rutinas diarias.

Y, mamá, ¿sabías que este simple acto de llevar a tu hijo a tu regazo y leerle un cuento tiene implicaciones tremendamente poderosas? ¿Sabías que es más que un pasatiempo divertido o una manera de hacer que tus hijos se calmen antes de acostarse?

Así como hay beneficios para la salud al tomar una vitamina diaria o comer suficientes verduras, también hay resultados positivos comprobados que provienen de leer con tus hijos todos los días. Porque, por supuesto, verás los mismos resultados sin importar cuántos niños estén en tu sofá.

Hablemos de 4 de estos beneficios tremendamente poderosos.

Razón para leer con tu hijo #1: Mejora el desarrollo del cerebro

Razón para leer con tu hijo #1 Mejora el desarrollo del cerebro

Aquí hay un dato rápido para ti: El cerebro de tu hijo se desarrolla más rápido entre las edades de cero a tres años que en cualquier otro momento de su vida.

¿Necesitas leer eso de nuevo para sentir todo su peso?

Este es un momento crucial para pensar en las cosas que estamos poniendo en los cerebros de nuestros hijos.

El vocabulario, el pensamiento crítico y las conversaciones a las que exponemos a nuestros hijos cuando leemos con ellos sólo sirven para conectar neuronas y ayudar a que esos pequeños cerebros crezcan.

Y por si fuera poco, al crear un ambiente de lectura positivo y enriquecedor, también es enriquecedor que se relacione con sus habilidades sociales y académicas, las cuales preparan a los niños para el éxito futuro.

Razón para leer con tu hijo #2: Aumento de las habilidades lingüísticas

Razón para leer con tu hijo #2 Aumento de las habilidades lingüísticas

La adquisición de habilidades lingüísticas tiene un gigante efecto de bola de nieve.

  • Cuanto más le leas a tu hijo, más palabras sabrá.
  • Cuantas más palabras sepa, mejor preparado estará para aprender a leer.
  • Cuanto mejor preparado esté para leer, mejor leerá.
  • Cuanto mejor lea, más probable será que se gradúe de la escuela secundaria.

(Lo sé, lo sé. ¿Quién quiere pensar en la graduación de la escuela secundaria cuando todavía estás tambaleándote por ese primer día de preescolar?)

Las habilidades lingüísticas son tan simples como poderosas. Investigaciones muestran que mientras más palabras oiga tu hijo, más palabras aprenderá.

Y la belleza de los libros, en este sentido, es que te dan la oportunidad de introducir palabras que de otra manera no podrías decir en tu vocabulario normal. (Nos encanta esta adaptación de Peter Rabbit, por ejemplo, porque enseñó a nuestras hijas que algunas personas pueden ser irresponsables y miserables.)

Los niños no pueden saber lo que no oyen.

Depende de ti empezar a darles nuevas palabras.

¡Si quieres más consejos, mira este artículo super útil sobre cómo ampliar el vocabulario de tu hijo!

Razón para leer con tu hijo #3: Mayores destrezas de alfabetización temprana

Razón para leer con tu hijo #3 Mayores destrezas de alfabetización temprana

Las aptitudes de lectura y escritura van de la mano con las aptitudes lingüísticas, pero van más allá del mero vocabulario.

En pocas palabras, la alfabetización es nuestra capacidad de leer, escribir y aprender.

La mayoría de esas habilidades se aprenden en el jardín de infantes y en la escuela primaria temprana, pero estás sentando las bases para ellos en este momento.

  • La forma en que señalas las palabras (o la falta de palabras) en la página.
  • Las preguntas que haces mientras lee.
  • La emoción que muestras cuando quiere leer otro libro.

Estás ayudando a prepararlo para que lea, escriba y aprenda, aunque no se dé cuenta.

Y eso es importante.

Razón para leer con tu hijo #4: Relaciones más fuertes entre padres e hijos

Razón para leer con tu hijo #4 Relaciones más fuertes entre padres e hijos

Esta es mi razón favorita.

Qué regalo le das a tu hijo cuando le lees.

No sólo le estás dando tu atención total y ralentización, sino que también estás creando recuerdos positivos que se quedarán con él para siempre.

Sé que algunos de los recuerdos más vívidos y entrañables de mi infancia están en un sofá con mi padre y en un montón de libros.

Tu voz tiene poder. (Un gran recordatorio de la Academia Americana de Pediatría.) Aunque ese bebé no puede entender completamente las palabras que estás leyendo, quiere escuchar porque viene de tu voz. Le gusta ese sonido más que a la mayoría de los demás.

Además, al hacer del tiempo de lectura una prioridad diaria, comunicarás que es una habilidad importante. Y, si lees con emoción, asociarán los libros con esos sentimientos cálidos y difusos de alegría y felicidad.

Haz que tu hijo lea parte de su dieta diaria

Haz que tu hijo lea parte de su dieta diaria

Al igual que el multivitamínico diario o la cucharada de verduras con la cena, no dejes pasar un día sin al menos una ración de libros.

Y si estás descubriendo que esa tarea se ha vuelto un poco mundana, aquí hay algunas maneras en las que puedes darle sabor a esa ayuda:

  • Consigue libros nuevos para tus estantes. (¡Si necesitas algunas sugerencias, las de Katie te tienen cuvierta!)
  • Ve a la biblioteca de tu localidad. Observa a tus hijos menearse, cantar y disfrutar de la lectura mientras asiste a uno de sus cuentos conducido por un bibliotecario.
  • Rota tus libros periódicamente para darles a tus hijos nuevas opciones. (Sólo guardo una estantería de libros para niños y luego los cambio cada pocas semanas cuando veo que mis hijos empiezan a aburrirse.)
  • Invierte en una lectura divertida de los “accesorios”. Tal vez una buena tienda de lectura para el sótano o una hamaca para tu dormitorio.

No puedes darte el lujo de quitarle tiempo a la lectura diaria o resignarte a creer que tu bebé “no es un lector”. Puede ayudar a que tus hijos amen la lectura.

Así que adelante, coge tu libro favorito de la estantería y agarra a ese niño de rodillas tambaleantes antes de que se aleje demasiado.

Un simple acto, sí.

Pero ahora sabes lo tremendamente poderoso que es.